La enésima crisis del fútbol mexicano: cronología de un desastre

La derrota de México frente a Estados Unidos es apenas una lanza más para un deporte herido por mala gestión y caída de rendimiento deportivo


El fútbol mexicano, dominado por las televisoras Televisa y TV Azteca, está en una deriva nunca antes vista. En los últimos 10 años, el Tri ha ido perdiendo prestigio, apoyo y estabilidad. Las decisiones en la Federación Mexicana de Fútbol han sembrado un lío tremendo. Distintas generaciones de futbolistas han sido el daño colateral y también protagonistas de un barco que tiene una grave avería. La bochornosa caída de México frente a EE UU es solo la penúltima desgracia.

Las fiestas que tronaron el vestidor

Hay que rebobinar al verano de 2018. A días de que comenzara la Copa del Mundo de Rusia, los futbolistas armaron una fiesta privada en Las Lomas, una zona exclusiva de Ciudad de México. Los organizadores eran los jugadores quienes pidieron entrar sin celulares. Todos asistieron. Un paparazzi supo del jolgorio y publicó imágenes de solo 10 futbolistas que ingresaban a la casa. Un grupo de futbolistas casados, entre ellos Javier Chicharito Hernández, quien no lo estaba, se negaron a admitir que fueron todos. EL PAÍS comprobó que todos habían asistido y que eso había provocado una ruptura en el grupo. Días después, Chicharito, presionado por los afectados, tuvo que aceptar lo que había ocurrido. Esa grieta fue maquillada tras el enorme triunfo 1-0 frente a Alemania. En Rusia, México cayó en los octavos de final contra Brasil. Varios jugadores no le perdonaron eso al hoy jugador del LA Galaxy.

Un año después, la selección mexicana tuvo un amistoso en Nueva Jersey. Los jugadores, entre ellos Chicharito y Miguel Layún, asistieron a una fiesta en un bar por la noche. Un empleado de la Federación Mexicana de Fútbol colaboró con ellos para gestionar una fiesta privada. Según el reputado periodista José Ramón Fernández, los futbolistas contrataron prostitutas. El trabajador fue despedido por los directivos y el entonces entrenador, Tata Martino, castigó a Javier Hernández, quien dejó de vestir la camiseta de la selección. El grupo, de nuevo, estaba molesto con el delantero, quien se perdió el Mundial de Qatar.

La desaparición de la competitividad

En marzo de 2018, los dueños de los clubes mexicanos decidieron junto a la federación desaparecer por dos años el descenso a Segunda División y limitaron los requisitos para los clubes que pretendían subir a Primera. Eso permitía a los equipos relajarse un poco porque su inversión no podía devaluarse, solo debían pagar una multa y listo. En abril de 2020, con la pandemia de la covid-19 encima, los patrones del fútbol decidieron eliminar de tajo el ascenso y el descenso para hacer frente a la crisis económica que se venía. Aun en 2023, no existe el método para subir a Primera. De hecho, el nuevo presidente comisionado, Juan Carlos Rodríguez, no tiene idea de qué hacer. ?La pregunta es mucho más amplia, es ver si conviene o no que haya ascenso, hoy no sé la respuesta, necesitamos traer expertos que nos ayuden?, contó a Televisa.

La alergia a los procesos largos y el fracaso llamado Tata Martino

En México no se cree en los proyectos de largo plazo. Ningún entrenador ha durado más de cuatro años en el cargo de manera seguida. Los procesos se truncan cada cuatro o dos años. Tras Rusia 2018, los aficionados y los directivos se dieron cuenta de que Juan Carlos Osorio era un entrenador que necesitaba de tiempo para que su equipo funcionara. Pese a sus constantes cambios en la alineación, el Tri podía vencer a Estados Unidos y medirse a las potencias europeas. La federación no pudo convencerle de quedarse. Se marchó por cuestiones personales. En su lugar, el principal directivo de ese entonces, Yon de Luisa, tomó la decisión de contratar a Gerardo Martino. El Tata había destrozado una de las mejores versiones del Barcelona y había perdido dos finales de Copa América incluso con Messi en el equipo.

Martino tuvo un buen arranque. Ganó una Copa Oro y todo parecía irle bien. Supo paliar el veto a Chicharito Hernández y le confió todo a Raúl Jiménez. Le amargó el rechazo de Carlos Vela a la selección, de la cual estaba harto. La pandemia supuso un revés brutal. Su equipo jugó amistosos interesantes en Europa, pero la fractura craneal de Jiménez detuvo en seco los goles del delantero. Eso afectó a la selección mexicana que empezó a perder torneos como la Nations League y la Copa Oro. En las eliminatorias, Martino no supo renovar a su equipo y se clasificaron con turbulencias. En Qatar, el entrenador desechó a dos jóvenes promesas como Santiago Giménez y a Diego Lainez. En su lugar llevó a un lesionado Jiménez. Su equipo fue eliminado en la fase de grupos, algo que no se veía en 40 años.

El entrenador de la selección mexicana, Diego Cocca, durante un amistoso frente a Camerún.El entrenador de la selección mexicana, Diego Cocca, durante un amistoso frente a Camerún.Orlando Ramirez (USA TODAY Sports via Reuters Con)Mikel Arriola y Yon de Luisa: los cuestionados directivos

Televisa ha hecho de la selección mexicana un gran producto televisivo en México y en Estados Unidos. En mercadotecnia es un imán perfecto para los patrocinadores. Para mantener un fructífero negocio, fue elegido Yon de Luisa como presidente de la federación en 2018. Junto con la empresa de medios lograron gestionar la candidatura de México para el Mundial de 2026 junto a EE UU y Canadá. Sin embargo, en su gestión ocurrió el fracaso de Qatar y los fallidos procesos juveniles sub 20. En diciembre de 2020, los dueños de los clubes nombraron a Mikel Arriola, un antiguo funcionario público en el Gobierno de Enrique Peña Nieto, para que se hiciera cargo de la Liga MX. Su perfil como licenciado en derecho y excomisionado para la protección de riesgos sanitarios causó revuelo. Su administración lidió con la violencia en las tribunas, el estancamiento de los jóvenes y la baja competitividad.

Más de 60 días después del último Mundial, Arriola y De Luisa presentaron un ?exhaustivo? análisis donde reconocieron sus errores. ?Nos faltó tener un técnico que conozca a profundidad al jugador mexicano?, ?queremos procesos más estables?... Arriola reconoció que el número de extranjeros por equipo (antes ocho, hoy siete) debía reducirse porque limitaban a los jóvenes. También habló de que debían regresar a los torneos largos por temporada y no uno cada seis meses. Rodrigo Ares de Parga también asumió como director de selecciones nacionales pese a no contar con un currículum que le ayudara tras fallar con Pumas y Querétaro.

El turbulento nombramiento de Diego Cocca

Los directivos habían dicho que el próximo entrenador de la selección tenía que ser mexicano, o por lo menos que conociera de fondo la situación. Tardaron más de 70 días en valorar candidatos: Marcelo Bielsa, Miguel Piojo Herrera, Ignacio Ambriz, Jaime Lozano, Guillermo Almada. En los últimos días, los dueños se decantaron por el candidato que propuso Grupo Orlegi (Santos Laguna y Atlas), Diego Cocca, un argentino que logró un bicampeonato. La decisión dividió. Esas molestias llevaron a De Luisa a renunciar como presidente de la federación. Cocca, sin experiencia con selecciones, ha tenido un desempeño muy bajo con dos victorias, tres empates y una derrota.

Nueva estructura, viejo statu quo

Días antes de que México cayera ante EE UU, la Federación Mexicana presentó a Juan Carlos Rodríguez como su nuevo comisionado presidente, una nueva figura para darle mayor independencia. Asimismo, se creó la figura de presidente ejecutivo, un cargo destionado a Ivar Sisniega, exdeportista, antiguo comisionado de la Conade (1994-2000) y exdirectivo en las Chivas. Rodríguez fue empleado de Televisa. La Bomba, como le conocen, aseguró sobre la crisis que ?este barco ya había salido cuando yo llegué?. ?Nuestra prioridad es la parte deportiva, y a ella la vamos a deconstruir con los temas comerciales?, aseguró en el programa Tercer grado. Su gestión ha nacido con un descalabro y con la cuenta pendiente de hacer bien las cosas rumbo a 2026, en el Mundial en casa.


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